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Protección de datos e inteligencia artificial

RGPD e inteligencia artificial: qué debe cumplir tu empresa en 2026

Utilizar inteligencia artificial en una empresa no elimina las obligaciones de protección de datos. Cuando una herramienta de IA recibe, analiza, genera, clasifica o conserva información relativa a personas identificadas o identificables, puede existir un tratamiento de datos personales sujeto al RGPD y a la normativa española. Además, desde el 2 de agosto de 2026 buena parte del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial ya resulta aplicable.

Índice

  1. ¿Se aplica el RGPD cuando utilizamos inteligencia artificial?
  2. RGPD y Reglamento de IA: no son la misma normativa
  3. El principal riesgo: los datos que introducimos en los prompts
  4. Especial cuidado con información confidencial y datos sensibles
  5. Qué debe revisar una empresa antes de utilizar IA
  6. ¿Es necesaria una evaluación de impacto?
  7. IA y decisiones automatizadas
  8. Checklist de cumplimiento RGPD e IA
  9. Cómo controlar el cumplimiento
  10. Preguntas frecuentes


¿Se aplica el RGPD cuando utilizamos inteligencia artificial?

Sí, siempre que el funcionamiento de la herramienta implique un tratamiento de datos personales.

El hecho de utilizar inteligencia artificial no crea una excepción al Reglamento General de Protección de Datos. Por tanto, antes de utilizar una solución de IA hay que analizar qué información recibe, para qué se utiliza, quién puede acceder a ella y qué ocurre posteriormente con esos datos.

Un caso aparentemente sencillo puede convertirse en un tratamiento de datos personales. Por ejemplo:

  1. .- pedir a una IA que resuma el contrato de un cliente
  2. .- subir un currículum para preparar una valoración de un candidato
  3. .- introducir una reclamación recibida por correo electrónico
  4. .- analizar una hoja de cálculo con información de clientes
  5. .- transcribir una reunión en la que participan personas identificables
  6. .- preparar un informe a partir de expedientes de empleados
  7. .- analizar conversaciones comerciales o de atención al cliente.


En estos casos no basta con preguntarse si la herramienta de IA es útil. La empresa debe analizar también qué datos está tratando y bajo qué condiciones.

RGPD y Reglamento de IA: no son la misma normativa

Uno de los errores más habituales consiste en hablar de un único “reglamento de protección de datos sobre inteligencia artificial”. En realidad existen marcos regulatorios diferentes que pueden aplicarse simultáneamente.

El RGPD regula el tratamiento de datos personales y protege los derechos y libertades de las personas cuyos datos se utilizan.

El Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial o AI Act establece obligaciones relacionadas con el desarrollo, comercialización, implantación y utilización de determinados sistemas de inteligencia artificial, aplicando un enfoque basado en el riesgo.

Por tanto, una empresa puede tener que cumplir simultáneamente ambos marcos. Que una herramienta cumpla determinadas obligaciones del Reglamento de IA no significa automáticamente que el tratamiento de datos realizado mediante esa herramienta cumpla el RGPD.

El principal riesgo: los datos que introducimos en los prompts

La expansión de la inteligencia artificial generativa ha creado un nuevo punto de entrada de información en las organizaciones: el prompt.

Copiar un correo electrónico, pegar un contrato o subir un documento a una herramienta de IA puede parecer una operación rutinaria. Sin embargo, ese contenido puede incluir nombres, direcciones, teléfonos, DNI, información laboral, datos económicos, imágenes, conversaciones privadas o cualquier otra información que permita identificar a una persona.

Antes de introducirla deberíamos preguntarnos:

  • ¿Realmente necesita la herramienta estos datos?
  • ¿Podemos eliminar la información identificativa?
  • ¿Sabemos qué hace el proveedor con los prompts y archivos?
  • ¿Puede utilizar esa información para prestar o mejorar sus servicios?
  • ¿Durante cuánto tiempo se conserva?
  • ¿Dónde se procesa?
  • ¿Quién puede acceder a ella?

El principio de minimización de datos resulta especialmente importante: si podemos obtener el mismo resultado sin proporcionar información personal, esa debería ser la primera alternativa.

Especial cuidado con información confidencial y datos sensibles

No todos los datos presentan el mismo nivel de riesgo.

Empresarios, asesores y consultores trabajan habitualmente con documentación que puede contener información especialmente delicada: nóminas, información financiera, documentación contractual, expedientes laborales, información médica, documentación jurídica o información sometida a deberes profesionales de confidencialidad.

La cuestión no es únicamente el RGPD. Introducir determinados documentos en un servicio de inteligencia artificial también puede afectar a obligaciones contractuales, deberes de confidencialidad, secreto profesional o secretos empresariales.

Por ello, una política empresarial de IA debería establecer claramente qué información puede utilizarse, qué información debe anonimizarse y qué documentación no puede introducirse en herramientas no autorizadas.

Qué debe revisar una empresa antes de utilizar IA

La implantación responsable de inteligencia artificial debería comenzar por el tratamiento de información y no por la elección de la herramienta.

1. Definir el caso de uso

No es lo mismo utilizar IA para generar ideas comerciales que analizar expedientes de clientes. Hay que describir exactamente qué proceso se pretende mejorar y qué información necesita.

2. Identificar los datos personales utilizados

Conviene clasificar los datos que se introducirán, generarán o inferirán durante el proceso.

3. Determinar la finalidad

Los datos deben utilizarse para una finalidad determinada, explícita y legítima. Incorporar posteriormente una IA a un proceso no permite automáticamente utilizar los datos para cualquier propósito diferente.

4. Revisar la base jurídica

La organización debe determinar qué base legitima el tratamiento. El consentimiento es solo una de las posibles bases previstas por el RGPD y no debe utilizarse automáticamente como solución para cualquier tratamiento.

5. Analizar al proveedor

Antes de contratar una herramienta conviene conocer el papel del proveedor y las condiciones aplicables al tratamiento de información.

Entre otras cuestiones, habrá que analizar las condiciones contractuales, tratamiento de datos, conservación, seguridad, posibles subencargados y transferencias internacionales cuando proceda.

6. Aplicar minimización

Debe proporcionarse exclusivamente la información necesaria. Siempre que resulte viable, conviene utilizar datos anonimizados, pseudonimizados, ficticios o sintéticos en lugar de información identificativa real.

7. Establecer controles de acceso

No todos los empleados o colaboradores necesitan acceder a todas las herramientas ni introducir cualquier tipo de información.

8. Documentar el uso de IA

La responsabilidad proactiva exige poder demostrar que se han identificado y gestionado los riesgos.

Una organización debería poder explicar qué herramientas utiliza, con qué finalidad, qué datos procesa, quién puede utilizarlas y qué controles se aplican.

¿Es necesaria una evaluación de impacto?

No todo uso de inteligencia artificial obliga automáticamente a realizar una Evaluación de Impacto relativa a la Protección de Datos.

Sin embargo, deberá analizarse su necesidad cuando el tratamiento pueda entrañar un alto riesgo para los derechos y libertades de las personas.

El análisis adquiere especial importancia cuando existen tratamientos a gran escala, categorías especiales de datos, monitorización, elaboración de perfiles, decisiones automatizadas u otros factores que aumenten el riesgo.

La decisión de realizar o no la evaluación debe fundamentarse en las características concretas del tratamiento, no únicamente en el hecho de utilizar inteligencia artificial.

IA y decisiones automatizadas

Existe otra cuestión especialmente relevante cuando la inteligencia artificial deja de ayudar a una persona y empieza a tomar o condicionar decisiones sobre ella.

Puede ocurrir, por ejemplo, en procesos relacionados con selección de personal, evaluación de candidatos, clasificación de clientes, concesión de determinados servicios o elaboración de perfiles.

El RGPD contiene garantías específicas respecto de determinadas decisiones basadas únicamente en tratamientos automatizados que produzcan efectos jurídicos sobre una persona o le afecten significativamente de modo similar.

Por ello, incorporar una revisión humana meramente formal no siempre es suficiente. La persona responsable debería poder comprender el resultado, cuestionarlo y adoptar realmente una decisión propia.

Checklist: 10 comprobaciones antes de utilizar IA con información empresarial

  1. Define el proceso: identifica exactamente para qué quieres utilizar la IA.
  2. Localiza los datos: determina si aparecen datos personales, confidenciales o especialmente sensibles.
  3. Reduce la información: elimina todo dato que la herramienta no necesite.
  4. Comprueba la finalidad: verifica que el nuevo tratamiento es compatible con el uso previsto de los datos.
  5. Determina la base jurídica: documenta por qué puede realizarse ese tratamiento.
  6. Revisa al proveedor: analiza contratos, condiciones de privacidad, seguridad, conservación y tratamiento.
  7. Comprueba transferencias: identifica dónde pueden procesarse los datos y qué garantías existen cuando proceda.
  8. Evalúa el riesgo: determina si es necesaria una Evaluación de Impacto.
  9. Establece supervisión humana: identifica qué decisiones o resultados deben validarse antes de utilizarse.
  10. Crea una política interna: documenta las herramientas autorizadas, los usos permitidos, los datos prohibidos y los responsables.

Checklist final: si la empresa no puede responder claramente qué información introduce, quién la recibe, para qué se utiliza, cuánto tiempo se conserva y quién controla el resultado, todavía no tiene suficientemente gobernado ese uso de IA.

Cómo controlar el cumplimiento del uso de IA

Métrica Cómo medirla Umbral orientativo
Herramientas de IA inventariadas Comparar herramientas utilizadas con el inventario corporativo 100 % identificadas
Casos de uso documentados Procesos con ficha de finalidad, datos y responsable 100 % de los usos autorizados
Proveedores revisados Revisión documental y contractual 100 % antes de tratar datos personales
Usuarios formados Registro interno de formación Todo usuario autorizado
Incidentes relacionados con IA Registro de incidentes y análisis de causa Seguimiento y tendencia descendente
Revisiones periódicas realizadas Auditoría del inventario, políticas y casos de uso Según calendario interno definido

Si una empresa utiliza inteligencia artificial para tratar datos personales, debe seguir cumpliendo el RGPD y analizar además las obligaciones que puedan corresponderle conforme al Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial.

En 3 pasos

  1. Identifica qué datos personales llegan a la herramienta de IA.
  2. Comprueba finalidad, legitimación, proveedor, seguridad y riesgos.
  3. Documenta el proceso, limita accesos y establece supervisión humana.


Errores comunes

  • Copiar directamente contratos, correos o expedientes en una IA pública.
  • Pensar que contratar una versión empresarial garantiza por sí sola el cumplimiento del RGPD.
  • No revisar qué hace el proveedor con los datos.
  • No distinguir información pública, interna, confidencial y personal.
  • No formar a empleados y colaboradores.
  • Permitir que la IA tome decisiones sensibles sin una supervisión adecuada.
  • No documentar las herramientas y casos de uso existentes.


Aplicación en España

Las empresas y profesionales españoles deben considerar conjuntamente el Reglamento General de Protección de Datos, la legislación española de protección de datos y, cuando corresponda, el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial.

La Agencia Española de Protección de Datos está desarrollando orientaciones específicas sobre inteligencia artificial, privacidad, calidad de los datos, sistemas agénticos y utilización de IA generativa, por lo que el cumplimiento debe entenderse como un proceso de revisión continua y no como una adaptación realizada una sola vez.

Preguntas frecuentes sobre RGPD e inteligencia artificial


¿Puedo introducir datos personales en ChatGPT, Gemini, Copilot, Claude u otra IA?

No debe hacerse automáticamente. Primero hay que analizar qué datos se proporcionan, la finalidad, la base jurídica, las condiciones del proveedor, las medidas de seguridad y demás obligaciones aplicables.

¿El RGPD prohíbe utilizar inteligencia artificial?

No. El RGPD no prohíbe la inteligencia artificial. Exige que los tratamientos de datos personales realizados mediante estas tecnologías respeten sus principios y obligaciones.

¿Necesito consentimiento para usar datos con una IA?

No necesariamente. El consentimiento es una de las bases jurídicas contempladas por el RGPD, pero puede existir otra base aplicable. Debe analizarse cada tratamiento.

¿Una cuenta empresarial de una herramienta de IA garantiza el RGPD?

No por sí sola. Las condiciones empresariales pueden incorporar mayores garantías, pero la organización sigue teniendo que analizar su propio tratamiento y configuración.

¿Debo informar a mis clientes de que utilizo inteligencia artificial?

Dependerá del tratamiento y del papel que desempeñe la IA. Las obligaciones de transparencia deben analizarse conforme al RGPD y, cuando corresponda, al Reglamento de IA.

¿Tengo que realizar una Evaluación de Impacto por utilizar IA?

No automáticamente. Será necesaria cuando el tratamiento pueda entrañar un alto riesgo para los derechos y libertades de las personas conforme a los criterios aplicables.

¿Puedo subir contratos o expedientes de clientes a una IA?

Debe analizarse previamente. Además de datos personales pueden existir información confidencial, secretos empresariales o deberes profesionales de reserva.

¿Quién es responsable si un trabajador introduce datos personales en una IA sin autorización?

Las responsabilidades dependerán de las circunstancias concretas. Precisamente por ello es recomendable disponer de herramientas autorizadas, controles de acceso, formación y una política interna clara sobre IA.

Riesgos y límites

La normativa de inteligencia artificial está en plena fase de aplicación y desarrollo interpretativo. Además, las obligaciones cambian considerablemente según el sistema, los datos tratados, la finalidad y el papel de la organización.

Por ello, una checklist general sirve para detectar riesgos, pero no sustituye el análisis jurídico y técnico de cada tratamiento concreto.

¿Tu empresa ya utiliza inteligencia artificial?

Si utilizáis herramientas de IA para trabajar con documentación de clientes, empleados o proveedores, puede ser un buen momento para revisar qué datos se están compartiendo y si existen procedimientos claros de uso.

Si necesitas revisar cómo utiliza tu empresa la inteligencia artificial y comprobar sus implicaciones en protección de datos y cumplimiento normativo, contacta con Consultoría APC para analizar tus casos de uso y detectar los principales riesgos.